lunes, 26 de noviembre de 2018

Podcast Qué es Wordpress


¿Qué es WordPress?
Empezamos con por los básicos, y hoy hablamos de la historia de WordPress. Cuál es su origen, evolución, y en qué se ha convertido hoy en día. WordPress empezó en 2003, a partir de B2 Cafelog, un software de blogging. Pero desde entonces, ha llovido mucho. Hoy vamos a repasar y resumir 13 años de historia en poco más de 40 minutos, y veremos cómo WordPress ha pasado de ser un software para blogs a un CMS completo, incluso un framework muy potente. Aquí podéis encontrar un resumen de las actualizaciones más importantes, aquí todas ellas, e incluso aquí el libro de la historia de WordPress, hecho Open Source, en el que todo el mundo puede contribuir Ya sabéis que podéis encontrar a Joan Boluda en boluda.com, dónde tenéis sus cursos de WordPress, y a Joan Artés en Artesans, dónde tiene su empresa de desarrollo web en WordPress.


Extension Google Chrome Wordpress Sitio Web (WP SANDBOX)



En este vídeo instalamos la extensión WP Sandbox en el navegador Google Chrome nos ofrece una instalación del CMS Wordpress de forma inmediata para hacer pruebas de sitios web personales y comerciales. Cómo funciona WP Sandbox Primero, un cliente potencial visita su sitio web. Luego, el cliente hace clic en el enlace "Probar". Ahora WP Sandbox genera una instalación de WP con su complemento o tema precargado, y envía a su cliente directamente al administrador de WP. Deje que los clientes potenciales prueben sus productos. Ofrezca fácilmente demostraciones de plugins y temas de fondo con WP Sandbox. En marcha y funcionando en 10 minutos. Preguntas frecuentes ¿Cuántas instalaciones necesito? Para darle una idea, WP All Import utiliza alrededor de 600 instalaciones activas. El sitio web de WP All Import recibe alrededor de 45,000 visitas por mes. Por lo tanto, dividir sus visitas mensuales por 75 le dará una idea aproximada de su uso. ¿Qué es una instalación activa? Cuando se crea una nueva instalación, cuenta como una instalación activa. Después de que la instalación caduque y se elimine, ya no cuenta como una instalación activa. Las instalaciones se eliminan automáticamente 7 días después de su último acceso. ¿Qué pasa si excedo el número permitido de instalaciones? No hay problema. Cuando se quede sin instalaciones activas, sus clientes podrán crear instalaciones de demostración. No deshabilitaremos tu cuenta ni nada. Solo actualice a un plan más apropiado antes de que termine el mes ¿Tiene una garantía de reembolso? Sí, todos los pagos a nosotros son totalmente reembolsables dentro de los 30 días, por lo que si por alguna razón no está satisfecho con nuestro servicio, solo háganos saber que desea cancelar y le reembolsaremos su último pago en su totalidad. no se hicieron preguntas. ¿Cuándo se eliminan las instalaciones? Las instalaciones se eliminan 7 días después de que el usuario inicia sesión por última vez. ¿Puedo configurar mis instalaciones para que expiren más tarde? Sí, puede extender la fecha de vencimiento de sus instalaciones a la fecha que desee, o puede desactivar la fecha de vencimiento por completo. ¿Puedo configurar mis instalaciones para que caduquen antes? Sí, podemos cambiar la fecha de caducidad de sus instalaciones. Pero, nuestros precios están ajustados para tener en cuenta las instalaciones que caducan en 7 días. Por lo tanto, si desea cambiar su fecha de vencimiento, le cobraremos según la cantidad de instalaciones nuevas que cree por mes para que pague lo mismo que pagaría si sus instalaciones expiraran después de 7 días.

jueves, 22 de noviembre de 2018

Cuerpos que faltan Más de 37 mil personas desaparecidas


El hallazgo de nuevas fosas clandestinas en el estado de Veracruz vuelve a poner en evidencia el infierno de las desapariciones en México. Además de la violencia endémica, el mal manejo de los cadáveres que hacen las fiscalías y los institutos forenses locales –totalmente saturados– complica la labor de los familiares.
La noticia les cayó mal, porque ellas ya venían haciendo el papeleo que la autoridad les exige para entrar a ese lugar, donde sospechaban que había enterramientos clandestinos. En setiembre, la fiscalía del estado mexicano de Veracruz anunció el hallazgo de un predio en el pueblo de Arbolillo con 32 fosas clandestinas, de las que se recuperaron 166 cráneos.

“Nos cayó como balde de agua fría, porque la fiscalía no informó a nadie que iban a trabajar Arbolillo, a pesar de que nosotras habíamos estado pidiendo el ingreso, porque ya se habían encontrado cuerpos allí en 2017”, dijo a Brecha Rosalía Castro. Ella busca a su hijo Roberto Carlos Caso Castro, desaparecido desde el 24 de diciembre de 2011, cuando viajaba en la carretera junto a su novia, Cyntia Vecendio Delgado, que también está desaparecida.

Castro, miembro del Colectivo Solecito de familiares de desaparecidos, recordó que cuando se trata del hallazgo de restos humanos la ley de víctimas y la ley de desaparición forzada contemplan la participación de las familias y sus defensores como observadores de la investigación.

“En junio presentamos 16 oficios para entrar a Arbolillo, y la fiscalía nunca nos dio respuesta. Pero con toda esa información, ellos entraron”, sostuvo. El fiscal general de Veracruz, Jorge Winckler, anunció los hallazgos como un mérito de su gobierno, pero las familias denuncian que se les ha vedado el acceso a los datos conseguidos. Sólo las dejaron pasar a Arbolillo cuando nueve de los 15 colectivos de familiares de desaparecidos del estado de Veracruz se presentaron en el lugar junto a las comisiones de derechos humanos. De todas maneras, sólo se les permitió un recorrido a distancia de las fosas y bajo vigilancia.

Para Castro esa actitud de la autoridad sólo se entiende como una especie de “celos” generados por el reconocimiento del trabajo de los familiares. “Nuestro temor son las cadenas de custodia de todo lo que están encontrando, cómo lo manejan”, dijo además a Brecha.

La confirmación del mal manejo de los restos hallados la tuvo Castro cuando les mostraron las fotos de los cuerpos –sobre todo de los tatuajes que tenían algunos– y de la ropa que había sido rescatada del predio. Para su sorpresa, la habían lavado, a pesar de haber sido obtenida en una escena de múltiples crímenes. “Cuando vi esa ropa mandé traer al director de servicios periciales y le dije: ‘Esa ropa está limpia’. Y él me confirmó que así era”, sostuvo Castro.

Las mujeres del Colectivo Solecito no son las únicas que se dedican a la búsqueda de fosas clandestinas en México, pero tuvieron la fuerza suficiente como para destapar el misterio que se hallaba en Colinas de Santa Fe, en el estado de Veracruz: un enorme cementerio secreto con fosas comunes (véase Brecha, 2-VI-2017). Recién terminaron de cerrar ese capítulo a mediados de octubre de este año, luego de dos años de trabajo en los que lograron recuperar 300 cráneos y otros seis cuerpos sin cabeza en 151 fosas clandestinas.

Morgues saturadas

Según los datos de criminalidad oficiales, México registró en 2017 una tasa de 25 asesinatos cada 100 mil habitantes. Hasta abril de este año sumaban 37.485 las personas desaparecidas. “En Jalisco tenemos poco más de 800 cuerpos sin ser identificados por sus familiares, de tal suerte que ya no caben en la morgue”, contó a Brecha Guadalupe Aguilar, coordinadora de Familias Unidas por Nuestros Desaparecidos-Jalisco.

En setiembre pasado el Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses fue protagonista de un escándalo que acabó con su director cesado, cuando se conoció públicamente que los cuerpos no identificados son resguardados en un camión refrigerado que se renta para ese fin. La indignación que corrió por las redes cuando las imágenes del Frigo Kim se hicieron públicas no tuvo en cuenta que los camiones fueron una medida paliativa a un problema serio y que su uso era sabido por los jefes políticos y judiciales del estado. Lo cierto es que la de Jalisco no es la única morgue en la república donde los cadáveres no reconocidos son mantenidos de esa manera.

“La morgue tiene capacidad para 180 cuerpos en sus refrigeradores. El fiscal anterior construyó un panteón ministerial para 272 cuerpos, pero pronto se saturó. Se inició el trabajo de construcción de otro panteón, pero quedó detenido. Entonces rentaron el Frigo Kim, que tiene capacidad para 200 cuerpos”, explicó Aguilar a Brecha.

Tiene los números frescos porque desde que comenzó el año, semana a semana, un grupo de mujeres de su colectivo revisa los cuerpos que llegan a la morgue y que permanecen sin identificar, y anotan sus características en una libreta. Piden copia de los resultados de la autopsia y revisan que sean embalados e identificados como corresponde.

“Revisé personalmente el frigorífico y estaba funcionando, y los cuerpos tenían su número de identificación”, afirmó Aguilar. Dijo que el Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses tiene muchas fallas de presupuesto y de recursos humanos, pero que rentar el frigorífico fue una salida provisoria para una situación extrema, ampliamente extendida en todas las morgues del país ubicadas en zonas donde hay muchas muertes violentas. Entre ellas las de Guerrero, Veracruz y Morelos, en el centro-sur; y en el norte las de Tijuana, el municipio de México que tiene el récord de muertos actualmente.

Cuanto más tiempo tarde en descomponerse un cuerpo no identificado, más posibilidades hay de que su familia pueda reconocerlo, sobre todo por sus tatuajes y marcas de nacimiento. Cuando el cuerpo llega al estado esquelético pasa a ser obligatoria una prueba de Adn, mucho más costosa y con resultados más tardíos.

“Lo que se necesita es la identificación”, remarcó Aguilar. Son recurrentes los ejemplos de familias que encuentran a su desaparecido figurando como “NN” en alguna morgue del país. En todos los casos que esta cronista conoció de primera mano, el cuerpo de la persona desaparecida había sido recuperado próximo a su fecha de muerte. Lo que lo mantuvo en el anonimato durante años fue la mala gestión de las autoridades.

“El identificado más nuevo que logramos es un joven de nombre Eleazar, que desapareció en diciembre de 2017 en Ciudad Guzmán, Jalisco. El chamaco era bailarín, originario de Culiacán, Sinaloa. Vino por un asunto privado y lo mataron aquí, pero su madre lo buscaba por allá. El muchacho se encontró gracias a las características que nosotros apuntamos de los cuerpos”, relató Aguilar.

En México falta una base de datos forenses a nivel nacional, una medida obvia en una crisis de estas magnitudes. Aunque es una de las principales promesas del nuevo comisionado para la búsqueda de personas desaparecidas, aún no ha logrado concretarse. El primer avance de la base nacional, que fue presentado públicamente en el comienzo de este mes, no fue bien recibido por las familias organizadas.

“México es una fosa, están dejando un país sangrante. Estamos en una situación muy triste y muy terrible. Para mí algo muy importante es la indolencia de la sociedad ante lo que estamos viviendo”, dijo Aguilar.

La estrategia propuesta para este tema por el futuro presidente, Andrés Manuel López Obrador, terminó siendo un fracaso. La realización de “foros de pacificación” con la sociedad, que marcarían el rumbo a seguir en las zonas con mayores índices de violencia, naufragaron en una catarsis colectiva que no logró torcer la permanencia de los militares como encargados de la seguridad pública del país.

Pero Aguilar no dará el brazo a torcer: “Voy a seguir insistiendo porque quiero la verdad. Ya no me interesa la justicia porque en este México en que vivimos nunca la voy a encontrar. Pero sí quiero saber qué pasó con mi hijo, qué le hicieron, dónde me lo dejaron, por qué le hicieron esto. Ese es el único motor que tengo para vivir: buscar”. 


jueves, 15 de noviembre de 2018

Libre Office ¿Qué es LibreOffice?



LibreOffice es una poderosa suite de oficina; su interfaz limpia y sus potentes herramientas permiten dar rienda suelta a tu creatividad y hacer crecer tu productividad. LibreOffice incorpora varias aplicaciones que lo convierten en la más potente suite de oficina Libre y de Código Abierto del mercado: Writer, el procesador de textos, Calc, la hoja de cálculos, Impress, el editor de presentaciones, Draw, nuestra aplicación de dibujo y diagramas de flujo, Base, nuestra base de datos e interfaz con otras bases de datos, y Math para la edición de fórmulas matemática.
Descargalo es gratis, free, open source
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miércoles, 10 de octubre de 2018

Google expuso los datos privados de cientos de miles de usuarios de la red social de Google+








Google expuso los datos privados de cientos de miles de usuarios de la red social de Google+ al optar inicialmente por no revelar un problema de seguridad por miedo a provocar daños en su reputación, según publica hoy The Wall Street Journal.

El gigante tecnológico anunció ayer el cierre temporal de una de sus plataformas, Google+, por motivos relacionados con errores de seguridad en el acceso a datos privados de usuarios afectados, que podrían ascender hasta el medio millón de cuentas.

La clausura se efectuará durante un plazo de diez meses y sólo afectará a la versión de "consumidor" de esta aplicación, en la que encontraron que había errores de seguridad que permitían a otras acceder a datos privados de los internautas.

No obstante, y según fuentes y documentos vinculados con este caso que cita hoy el Journal, un fallo de software en esta red social, pensada para competir con Facebook, habría dado a desarrolladores externos acceso potencial a los datos privados de Google+ entre 2015 y marzo de 2018, cuando los investigadores internos descubrieron y solucionaron el problema.

Una comunicación preparada por los servicios jurídicos de Google y compartida con ejecutivos de alto nivel, a la que tuvo acceso el Journal, advirtió que la divulgación del incidente probablemente provocaría un "interés regulatorio inmediato" e invitaría a realizar comparaciones con la filtración de información de los usuarios de Facebook a la firma de datos Cambridge Analytica.

Pero según el comunicado de ayer de Google, el error fue descubierto en marzo de este año y fue "inmediatamente subsanado", sin que se haya detectado un mal uso de la información que era vulnerable, pese a lo cual la compañía ha optado por cerrar temporalmente la red para su revisión de seguridad. 


sábado, 6 de octubre de 2018

Las corporaciones digitales que dominan el mundo



Gafam es el acrónimo de las 5 corporaciones globales que dominan en régimen de quasi monopolio la tecnología digital: Google, Apple, Facebook, Amazon y Microsoft. En 2018, copan los primeros lugares en la capitalización bursátil a escala global. Al mismo tiempo, se han convertido en los grandes intermediadores de nuestras vidas, en prácticamente todos los campos de actividad, tanto laborales como personales y sociales. Es frecuente que estos gigantes del digitalismo eliminen la competencia al comprarla, como en el caso de Instagram y Whatsapp -comprada por Facebook- o Youtube -comprada por Google-. Son prácticas oligopolísticas que dan cuenta de la voluntad expansionista de las corporaciones.

No obstante, el debate público no acaba de cuestionar y situar como un problema político de enorme calado tal concentración de poder. El desarrollo y difusión de tecnologías libres, como las propuestas por Richard Stallman, el universo GNU/Linux y los software libres o las plataformas alternativas como FRAMASOFTi, permanecen arrinconados. Son los márgenes de la corriente mayoritaria, que se extiende por inercia sin que se le dé mayor relevancia. Cuando se habla de políticas públicas de comunicación, continuamos refiriéndonos a los Grandes Medios como la TV, Prensa o Radio sin tener en cuenta el poder sin precedentes de las GAFAM para estructurar de forma casi invisible nuestras vidas.

¿Por qué es crucial cuestionar el oligopolio del mundo digital? ¿Por qué no dejarse llevar y centrarse en los contenidos de lo que se hace y comunica con las herramientas digitales? ¿Importan tanto los medios que utilizamos para pensar y relacionarnos? Incluso en movimientos altermundialistas y abiertamente refractarios al capitalismo, se utilizan las herramientas de las GAFAM. Constituye una fuerte disonancia el hecho de que las reivindicaciones sociales olviden que ellas mismas se sirven de herramientas pertenecientes a corporaciones capitalistas.

¿Por qué urge plantear el problema de las GAFAM?

1. La industria de la datos y la vigilancia. Cuando utilizamos servicios “gratuitos” como los proporcionados por Google o Facebook, nuestros datos pasan a formar parte de sus bases. El producto somos nosotros. En el caso de Amazon, la compañía almacena los historiales de visita y compra. Apple y Microsoft acumulan la información generada por sus dispositivos y aplicaciones. Se trata de una acumulación orwelliana de informaciones, sin precedentes, que sienta las bases para que los Big Data monitoricen y perfilen incluso en tiempo real a los ciudadanos.

2. El gobierno de los algoritmos. Motores de búsqueda como el Page Rank de Google o los sistemas de recomendación de noticias de Facebook dejan claro el poder de las GAFAM para filtrar el mundo que percibimos, como queda claro con el escándalo Cambridge Analytica. Se trata de algoritmos en gran parte opacos, que deciden por nosotros. El problema es dejar al arbitrio de corporaciones cuyo fin último es el afán de lucro el poder de configurar y automatizar nuestras decisiones.

3. Diseñadores de lenguajes. Imaginemos que una corporación patentase el uso de retóricas lingüísticas: que fuese propiedad de una de las GAFAM una parcela de la sintaxis, una determinada forma gramatical, las metáforas, las sinécdoques… ¿Resulta disparatado? En este sentido, dejamos que la iniciativa privada diseñe los lenguajes que nos servirán de subsuelo para nuestras comunicaciones y tareas. Es el sueño del neoliberalismo: controlar el lenguaje para controlar tanto los pensamientos como los comportamientos. Lo que tendría que ser un bien común, como las lenguas naturales, se privatiza en función de los intereses de las corporaciones raíz. No nos inculcan qué pensar, pero sí qué se puede hacer, pensar, y qué no.

Ahora bien, ¿cuáles pueden ser las causas de la ausencia de debate público?

1. La ilusión tech. Las GAFAM se han apropiado de la impronta libertaria de la tecnología digital, así como de una estética cool y de un aura de innovación permanente. Solo hay que pensar en los eslóganes: Google: Don’t be evil. Apple: Think Different. Microsoft: Be what’s next. Amazon: Work hard, have fun, make History. Facebook promete mantenernos en contacto con las personas que cuentan en nuestras vidas. La tecnología se convierte así en objeto de consumo destinada a consumidores, no a ciudadanos, embellecida por el marketing digital. Es una cuestión no tanto de identidad como de identificación de los distintos públicos con los productos que les marcarán como si de un rebaño se tratase.

2. Los prejuicios GAFAM. Se les atribuye de modo falsario a los NO-GAFAM problemas de inestabilidad, poca usabilidad y difícil manejo o inadaptabilidad en entornos profesionales. ¿Por qué comprar o piratear el paquete de Office de Microsoft y no utilizar simplemente LibreOffice? ¿Por qué se ha generalizado el uso de Macs de Apple con su paquete de aplicaciones para el diseño profesional? ¿Acaso no es posible generar contenidos de la misma o mayor calidad con herramientas libres, como Inkscape o GIMP? ¿Por qué no utilizar un motor de búsqueda que respeta la privacidad como DuckDuckGo en lugar de Google? ¿De dónde proviene la aversión a utilizar sistemas operativos como Debian o Mint? ¿Son en verdad difíciles de utilizar? ¿De peor rendimiento que Windows?

3. La inercia de los hábitos. A medio camino entre el conformismo y la pereza, los ciudadanos sencillamente se dejan llevar. Habiendo crecido en un mundo en el que los sistemas operativos de nuestros dispositivos pertenecen a las GAFAM, las aplicaciones GAFAM son hegemónicas así como las plataformas GAFAM de social media, comenzar a utilizar otras tecnologías libres supone en cierto modo un acto subversivo, una especie de aislamiento frente a las corrientes dominantes. Para hacerse visible en las redes, por ejemplo, hay que sumarse a la corriente mayoritaria y servirse de las plataformas GAFAM.

4. Falta de cultura digital. La llamada alfabetización digital no acaba de centrarse en la superación de los modelos privativos de herramientas digitales. Se entiende que debemos pasar años aprendiendo a leer y escribir, pero no ocurre otro tanto con las culturas digitales, que se basan cada vez más en la lógica del menor esfuerzo -y mayor dependencia de las corporaciones user-friendly. Es el triunfo de la fast-tech, el equivalente digital a la fast food, frente a los largos aprendizajes que dotan a los ciudadanos de verdaderos saber-hacer tecnológicos. Desde la escuela a la universidad, prima el uso generalizado de las GAFAM por lo que no se enseña a utilizar herramientas alternativas

5. Asunción del neoliberalismo digital en el terreno político. No solo en el caso de partidos políticos y movimientos de corte conservador o pseudo-progresistas. También en el caso de organizaciones abiertamente progresistas, la presencia de debate sobre las GAFAM es mínima cuando no inexistente. Tampoco en los medios de comunicación se ha planteado que sea un problema para debatir en el espacio público. Ello a pesar de las evidencias de prácticas monopolísticas, además de las argucias fiscales que no parecen tener el suficiente eco en la agenda mediática.

(1) Véase la plataforma de aplicaciones libres en https://framasoft.org/en/

(2) Para una crítica de las GAFAM, https://gafam.laquadrature.net/

Revolución tecnológica y guerra de redes


Los golpes blandos, la manipulación informativa y la guerra jurídica (law-fare) son instrumentos de una estrategia militar definida como soft-power.
El soft-power es la estrategia central de la net-war, o guerra de redes, definida así por la RAND Corporation, una usina de ideas de las fuerzas armadas norteamericanas.

Este tipo de guerra, cuando incorpora elementos de la estrategia de hard-power, es decir, cuando necesita del uso de los instrumentosmilitares, de seguridad o paramilitares, se convierte en guerra de enjambre (swarming).

La guerra de redes se basa en la estructuración de unidades de combate autónomas y diseminadas que se dedican al ataque hacia un objetivo común. Esas unidades están coordinadas para golpear desde múltiples direcciones y dimensiones, con el objetivo de destrozar la voluntad de lucha, la unidad y la cohesión del enemigo.

En la guerra de redes tienden a desaparecer las fronteras entre la guerra y la paz, y cada mente humana se convierte en un campo de batalla.

Probablemente el intento de magnicidio al presidente venezolano Nicolás Maduro sea la señal más clara del advenimiento de un momento político-militar (“en redes”) para toda la región. El ataque con drones de última generación “DJI M600”, la posterior relativización mediática del hecho, y el dejo en el olvido luegode una catarata de noticias malintencionadas, señala la aplicación más desbastadora de este nuevo tipo de guerra sobre los pueblos latinoamericanos.

Esta forma de concebir la guerra surge a partir de la consolidación de la cuarta revolución industrial, que se desataa partir de la implementación generalizada de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC´s) en todos los ámbitos de la vida social.

El materialismo histórico nos indica que los cambios en las fuerzas productivas traen aparejados cambios en las relaciones sociales de producción y, estas últimas, tienen una vinculación dialéctica con la forma de organización de la política.

Así como la sociedad de la “fábrica de gran industria” fundamenta la potencia de los grandes sindicatos y de los partidos policlasistas, la configuración en red del capitalismo contemporáneo trae emparentada una serie de modificaciones sustanciales en la organización de lo social, lo político y lo militar.

En sus Cuadernos de la cárcel, Antonio Gramsci planteó una de sus tesis más relevantes, que refería al famoso “paso de la guerra de movimiento (y del ataque frontal) a la guerra de posición también en el campo político”.

En pleno siglo XXI, con la revolución tecnológica estructurando una nueva fase del sistema capitalista, debemos animarnos a estudiar, entonces, el paso de la guerra de posiciones a la guerra de redes, también en el campo de la política.

Podríamos afirmar que, así como el “asalto al palacio de invierno” quedó superado en la sociedad del capitalismo industrial de posguerra, la “ocupación de las posiciones y trincheras” podría estar quedando en la obsolescencia en este siglo XXI.

Es que sobre la base de la “revolución de las TIC´s” se está expandiendo una nueva superestructura social alejada de las formas verticales y jerárquicas que caracterizaban a la era industrial. Se configura, ante nuestros ojos, una sociedad organizada en red.

Esta “nueva” forma de organización social no es neutral ni pública: dentro de la concentrada y centralizada red financiera han impuesto su dominación las “Big Five” del sector tecnológico.

Como bien indica Florencia Paz Landeira para un artículo de la Revista argentina “MU”, “hace diez años, la lista de las cincos empresas más grandes del mundo, según la capitalización del mercado, la integraban Microsoft, Exxon Mobil, General Electric, Citigroup y Shell Oil. De esas, solo persiste Microsoft. Las otras cuatro fueron reemplazadas por Apple, Alphabet (empresa matriz de Google), Amazon y Facebook”.Por su parte, la cubana Rosa Miriam Elizalde señala que sólo “solo hay 16 países con un PIB igual o superior al valor del mercado actual de Apple”.

La red del capital financiero transnacional empuja el desarrollo de una “democracia global de mercado”, con las grandes tecnológicas convertidas en “megaintermediarios” corporativos de una ciudadanía soñada sin causas, sin patria y sin bandera.

En las redes de internet no sólo se edifica una nueva forma de relacionamiento entre las personas, sino que, además, en estas también se prefigura el vínculo entre los individuos y la realidad que viven. En otras palabras, la “revolución de las TIC’s” está imponiendo un cambio en el “cómo piensa” y en el “qué hace” de las clases sociales subalternas.

En ese sentido, las personas son organizadas y vigiladas en el territorio virtual a partir de lo que podríamos denominar “tribus”, es decir, comunidades homogéneas de intereses.

Cataratas de información falsa –o “fakenews”- son arrojadas al territorio virtual, donde no importa su correlato con la realidad, sino el cómo reacciona cada una de estas tribus.

Para ello, se utiliza una estrategia de marketing llamada “storytelling” (contar historias). En esta estrategia comunicacional, ningún contenido está completo. Es un cuento que presentan de forma muy simple pero segmentado, por ejemplo “luchar contra la dictadura te hace un héroe”, y luego otro pequeño relato que afirma “Maduro es un dictador”. Se van generando múltiples mensajes, articulados sólo en los inconscientes de las personas, para imponer un “sentido común” milimétricamente construido.

La utilización del Big Data permite la clasificación de los perfiles de cada persona, con sus diferentes preferencias e intereses, para que la “historia contada” penetre más allá de la posición política e ideológica que cada individuo afirma sostener.

En las guerras de redes, las elites económicas (y políticas), en más de una oportunidad, conducen a los individuos desde lo virtual a lo real, poniéndolos en disposición de librar una lucha callejera (actos, movilizaciones, guarimbas).

Cuál línea de infantería, los individuos son actores de una guerra donde no sólo no conocen sus motivaciones (casus belli), sino que ni siquiera son capaces de reconocer a su propia oficialidad: los thinktanks articulados dentro de la red financiera, ubicados detrás de los gobiernos de las derechas, de las corporaciones mediáticas, y de la vigilancia y el control estratégico de las redes de internet. Sobre esto último, resultan esclarecedoras las denuncias de intervención electoral que pesan sobre “Cambridge Analytica”–incluida Argentina en 2015-.

Pero las calles no son sencillas de manejar. Siempre han sido el territorio donde las clases subalternas expresan sus niveles de organización, autoconciencia y homogeneidad en relación a lo que acontece. Sin esto, los pueblos no pueden proyectar la construcción de la organización social y política que permitatransitar un cambio en las estructuras sociales, esas que hoy dividen entre explotadores y explotados.

Necesitamos, entonces, potenciar la red de lo popular, para conformar y potenciar una fuerza social con una iniciativa política asentada en un programa de clase.Conectar en lo virtual y desplegar en lo social, generando una mayor capacidad de influencia para intervenir con éxito en el proceso de desarrollo del conjunto de las luchas sociales y políticas de nuestro continente.

Se torna imprescindible la reflexión y el debate sobre esta “guerra de redes”. Los pueblos debemos romper la manipulación sobre nuestras subjetividades y seguir construyendo el destino de nuestra propia emancipación.

Matías Caciabue: Licenciado en Ciencia Política (UNRC), estudiante de la Especialización en Pensamiento Nacional y Latinoamericano (UNLa), redactor-investigador argentino del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la ). Artículo elaborado en colaboración con la revista La Correo ( www.lacorreo.com ). 

La estafa de las revistas científicas se acerca a su fin


George Monbiot

Nunca subestimen el poder de una persona decidida. Primero fue Edward Snowden, con el sistema de seguridad estatal; luego la periodista británica Carole Cadwalladr, con sus investigaciones sobre el Big Data y Facebook; y ahora Alexandra Elbakyan, la joven científica kazaja que ha puesto patas arriba a una industria devenida en multimillonaria gracias a las barreras de pago para el conocimiento.

Sci-Hub, el rastreador web que Elbakyan fundó en 2011 para publicar artículos de acceso restringido, ha hecho más que ningún gobierno para enfrentar una de las mayores estafas de la era moderna: la que convierte en beneficios privados las investigaciones públicas que nos pertenecen a todos.

Todas las personas deberían tener la libertad de aprender y el conocimiento debería ser difundido de la forma más amplia posible. A nadie se le ocurriría decir que está en desacuerdo con estas afirmaciones. Sin embargo, los gobiernos y las universidades han permitido que las grandes editoriales académicas nieguen esos derechos. Tal vez la edición académica parezca un asunto oscuro y antiguo, pero su modelo de negocio está entre los más despiadados y rentables de todos.

El famoso timador Robert Maxwell fue uno de sus pioneros. Cuando vio que los científicos necesitaban estar informados sobre todos los desarrollos significativos que se dieran en su campo, entendió que las revistas que publicaban los artículos académicos con esos avances podían volverse monopólicas, cobrando tarifas exorbitantes por la transmisión del conocimiento. A su hallazgo lo llamó la "máquina de financiación perpetua".

Maxwell también se dio cuenta que podía apropiarse del trabajo y los recursos de otras personas a cambio de nada. Los gobiernos financiaban la investigación que Pergamon, su compañía, publicaba; y los científicos escribían, revisaban y editaban las revistas sin cobrar. Su modelo de negocio se basaba en poner una barrera a los recursos públicos y de todos. O para usar el término técnico, un robo a plena luz del día.

Cuando sus otros emprendimientos empezaron a tener problemas, Maxwell vendió Pergamon al gigante editorial holandés Elsevier. Como todos sus grandes rivales, Elsevier ha mantenido hasta la fecha el modelo de negocio, con beneficios que siguen siendo espectaculares.

Cinco empresas publican la mitad de toda la investigación que se hace en el mundo: Reed Elsevier, Springer, Taylor & Francis, Wiley-Blackwell y la American Chemical Society. Para tener acceso a sus paquetes de revistas, las bibliotecas desembolsan fortunas. A los que no pertenecen al sistema universitario se les exige un pago de 20, 30 y a veces hasta 50 dólares por la lectura de un solo artículo.

Aunque las revistas de acceso abierto han crecido mucho, los investigadores siguen necesitando los artículos de pago de las revistas comerciales. A muchos no les queda otra alternativa que publicar sus investigaciones con estas empresas porque las personas que financian, recompensan o promocionan su trabajo los evalúan por el alcance de las revistas en las que se leen sus papers. Toda una estafa sobre la que ningún ministro de Ciencia ha dicho una sola palabra.

Este año me diagnosticaron cáncer y tuve que elegir entre varios tratamientos alternativos. Antes de tomar una decisión quise documentarme. Es decir, leer artículos científicos. De no ser por el material pirateado que encontré en Sci-Hub, habría tenido que gastar miles de libras. Pero igual que la mayoría de la gente, no tengo ese dinero, así que me habría dado por vencido antes de adquirir la información necesaria. Solo puedo especular con lo que habría ocurrido de no tener acceso a esos papers que influyeron en mi decisión, pero es posible que Elbakyan, a la que no conozco, me haya salvado la vida.

Como muchos científicos de países con programas de investigación poco dotados, Elbakyan se dio cuenta de que no podría terminar su investigación en neurociencia sin artículos pirateados. Indignada por la barrera en los conocimientos que levantaban las revistas, utilizó sus habilidades como hacker para compartir los papers con la comunidad. Sci-Hub permite el acceso libre a 70 millones depapers que, de otra manera, estarían bloqueados detrás de las barreras de pago.

En el año 2015, la demandó Elsevier y ganó 15 millones de dólares por los daños y perjuicios causados con la infracción de los derechos de autor. En 2017, y por una demanda de la American Chemical Society, le pusieron una multa de 4,8 millones de dólares.

Los dos fueron casos civiles, relativos a asuntos civiles. Los tribunales estadounidenses consideran que las acciones de Elbakyan constituyen una violación a los derechos de autor y un robo de información, pero para mí su trabajo es una forma de devolver al dominio público cosas que nos pertenecen y por las que hemos pagado.

En la gran mayoría de los casos, las investigaciones denunciadas como pirateadas han sido pagadas por los contribuyentes. La mayor parte del trabajo de redacción, revisión y edición se desarrolla en universidades y con fondos estatales. Pero este bien público es capturado, empaquetado y vendido de nuevo a los contribuyentes por unas tarifas desproporcionadas.

Las bibliotecas públicas son las que más pagan por ellos. Los contribuyentes desembolsan dos veces: primero para financiar la investigación y luego para leer el trabajo que han patrocinado. Tal vez haya justificaciones legales para esta práctica. Justificaciones éticas no hay ninguna.

Alexandra Elbakyan vive ocultándose. Lejos de la jurisdicción de los tribunales estadounidenses, va cambiando de dominio a Sci-Hub a medida que hacen caer la página.

No es la única persona que ha desafiado a las grandes editoriales. La Biblioteca Pública de Ciencia ( Public Library of Science) fue fundada por investigadores que se oponían a la forma en que la industria impide el acceso público al conocimiento. También protestaban por la lentitud, la torpeza y la antigüedad de un proceso de publicación que frena la investigación científica. Han demostrado que no hace falta pagar para tener revistas excelentes, con defensores como Stevan Harnad, Björn Brembs, Peter Suber y Michael Eisen cambiando la percepción del público sobre el tema.

Aaron Swartz, el brillante innovador de Internet, intentó compartir en el dominio público 5 millones de artículos científicos. Se quitó la vida cuando se vio ante la posibilidad de pasar décadas encerrado en una prisión federal estadounidense por aquel acto desinteresado.

Las bibliotecas ahora se sienten capaces de enfrentarse a las grandes editoriales. Pueden negarse a renovar los contratos porque saben que sus usuarios tienen alternativas para evitar la barrera de pago. Ahora que el sistema comienza a chirriar, los organismos de financiación estatal encuentran por fin el valor de hacer lo que deberían haber hecho hace décadas: exigir la democratización del conocimiento.

Un consorcio europeo de estos organismos (entre ellos, las principales agencias de investigación del Reino Unido, Francia, los Países Bajos e Italia) publicó la semana pasada su Plan S. A partir de 2020, insisten, la investigación que ya haya sido pagada con impuestos dejará de estar bloqueada. Todos los investigadores que se financien con estos organismos deberán publicar su trabajo exclusivamente en revistas de acceso libre.

Las editoriales están enfurecidas. Springer Nature ha argumentado que el plan "podría socavar todo el sistema de publicación de investigaciones". Sí, esa es la idea. Los editores de la serie Science sostienen que "interrumpiría las comunicaciones académicas, perjudicaría a los investigadores y tendría un efecto negativo sobre la libertad académica". "Si crees que la información no debería costar nada, usa Wikipedia", dice Elsevier recordándonos, sin darse cuenta, lo que ocurrió con las enciclopedias comerciales.

El Plan S no es perfecto, pero debería ser el principio del fin del escandaloso legado de Maxwell. Mientras tanto, y como una cuestión de principios, no pagué ni un céntimo por leer un artículo académico. La elección ética es leer el material robado que publica Sci-Hub.

Traducido por Francisco de Zárate

Publicado originalmente en El Diario.es 16/09/2018

https://www.eldiario.es/theguardian/estafa-revistas-cientificas-acerca-fin_0_814368712.html 


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