jueves, 15 de noviembre de 2018

Libre Office ¿Qué es LibreOffice?



LibreOffice es una poderosa suite de oficina; su interfaz limpia y sus potentes herramientas permiten dar rienda suelta a tu creatividad y hacer crecer tu productividad. LibreOffice incorpora varias aplicaciones que lo convierten en la más potente suite de oficina Libre y de Código Abierto del mercado: Writer, el procesador de textos, Calc, la hoja de cálculos, Impress, el editor de presentaciones, Draw, nuestra aplicación de dibujo y diagramas de flujo, Base, nuestra base de datos e interfaz con otras bases de datos, y Math para la edición de fórmulas matemática.
Descargalo es gratis, free, open source
https://es.libreoffice.org/


miércoles, 10 de octubre de 2018

Google expuso los datos privados de cientos de miles de usuarios de la red social de Google+








Google expuso los datos privados de cientos de miles de usuarios de la red social de Google+ al optar inicialmente por no revelar un problema de seguridad por miedo a provocar daños en su reputación, según publica hoy The Wall Street Journal.

El gigante tecnológico anunció ayer el cierre temporal de una de sus plataformas, Google+, por motivos relacionados con errores de seguridad en el acceso a datos privados de usuarios afectados, que podrían ascender hasta el medio millón de cuentas.

La clausura se efectuará durante un plazo de diez meses y sólo afectará a la versión de "consumidor" de esta aplicación, en la que encontraron que había errores de seguridad que permitían a otras acceder a datos privados de los internautas.

No obstante, y según fuentes y documentos vinculados con este caso que cita hoy el Journal, un fallo de software en esta red social, pensada para competir con Facebook, habría dado a desarrolladores externos acceso potencial a los datos privados de Google+ entre 2015 y marzo de 2018, cuando los investigadores internos descubrieron y solucionaron el problema.

Una comunicación preparada por los servicios jurídicos de Google y compartida con ejecutivos de alto nivel, a la que tuvo acceso el Journal, advirtió que la divulgación del incidente probablemente provocaría un "interés regulatorio inmediato" e invitaría a realizar comparaciones con la filtración de información de los usuarios de Facebook a la firma de datos Cambridge Analytica.

Pero según el comunicado de ayer de Google, el error fue descubierto en marzo de este año y fue "inmediatamente subsanado", sin que se haya detectado un mal uso de la información que era vulnerable, pese a lo cual la compañía ha optado por cerrar temporalmente la red para su revisión de seguridad. 


sábado, 6 de octubre de 2018

Las corporaciones digitales que dominan el mundo



Gafam es el acrónimo de las 5 corporaciones globales que dominan en régimen de quasi monopolio la tecnología digital: Google, Apple, Facebook, Amazon y Microsoft. En 2018, copan los primeros lugares en la capitalización bursátil a escala global. Al mismo tiempo, se han convertido en los grandes intermediadores de nuestras vidas, en prácticamente todos los campos de actividad, tanto laborales como personales y sociales. Es frecuente que estos gigantes del digitalismo eliminen la competencia al comprarla, como en el caso de Instagram y Whatsapp -comprada por Facebook- o Youtube -comprada por Google-. Son prácticas oligopolísticas que dan cuenta de la voluntad expansionista de las corporaciones.

No obstante, el debate público no acaba de cuestionar y situar como un problema político de enorme calado tal concentración de poder. El desarrollo y difusión de tecnologías libres, como las propuestas por Richard Stallman, el universo GNU/Linux y los software libres o las plataformas alternativas como FRAMASOFTi, permanecen arrinconados. Son los márgenes de la corriente mayoritaria, que se extiende por inercia sin que se le dé mayor relevancia. Cuando se habla de políticas públicas de comunicación, continuamos refiriéndonos a los Grandes Medios como la TV, Prensa o Radio sin tener en cuenta el poder sin precedentes de las GAFAM para estructurar de forma casi invisible nuestras vidas.

¿Por qué es crucial cuestionar el oligopolio del mundo digital? ¿Por qué no dejarse llevar y centrarse en los contenidos de lo que se hace y comunica con las herramientas digitales? ¿Importan tanto los medios que utilizamos para pensar y relacionarnos? Incluso en movimientos altermundialistas y abiertamente refractarios al capitalismo, se utilizan las herramientas de las GAFAM. Constituye una fuerte disonancia el hecho de que las reivindicaciones sociales olviden que ellas mismas se sirven de herramientas pertenecientes a corporaciones capitalistas.

¿Por qué urge plantear el problema de las GAFAM?

1. La industria de la datos y la vigilancia. Cuando utilizamos servicios “gratuitos” como los proporcionados por Google o Facebook, nuestros datos pasan a formar parte de sus bases. El producto somos nosotros. En el caso de Amazon, la compañía almacena los historiales de visita y compra. Apple y Microsoft acumulan la información generada por sus dispositivos y aplicaciones. Se trata de una acumulación orwelliana de informaciones, sin precedentes, que sienta las bases para que los Big Data monitoricen y perfilen incluso en tiempo real a los ciudadanos.

2. El gobierno de los algoritmos. Motores de búsqueda como el Page Rank de Google o los sistemas de recomendación de noticias de Facebook dejan claro el poder de las GAFAM para filtrar el mundo que percibimos, como queda claro con el escándalo Cambridge Analytica. Se trata de algoritmos en gran parte opacos, que deciden por nosotros. El problema es dejar al arbitrio de corporaciones cuyo fin último es el afán de lucro el poder de configurar y automatizar nuestras decisiones.

3. Diseñadores de lenguajes. Imaginemos que una corporación patentase el uso de retóricas lingüísticas: que fuese propiedad de una de las GAFAM una parcela de la sintaxis, una determinada forma gramatical, las metáforas, las sinécdoques… ¿Resulta disparatado? En este sentido, dejamos que la iniciativa privada diseñe los lenguajes que nos servirán de subsuelo para nuestras comunicaciones y tareas. Es el sueño del neoliberalismo: controlar el lenguaje para controlar tanto los pensamientos como los comportamientos. Lo que tendría que ser un bien común, como las lenguas naturales, se privatiza en función de los intereses de las corporaciones raíz. No nos inculcan qué pensar, pero sí qué se puede hacer, pensar, y qué no.

Ahora bien, ¿cuáles pueden ser las causas de la ausencia de debate público?

1. La ilusión tech. Las GAFAM se han apropiado de la impronta libertaria de la tecnología digital, así como de una estética cool y de un aura de innovación permanente. Solo hay que pensar en los eslóganes: Google: Don’t be evil. Apple: Think Different. Microsoft: Be what’s next. Amazon: Work hard, have fun, make History. Facebook promete mantenernos en contacto con las personas que cuentan en nuestras vidas. La tecnología se convierte así en objeto de consumo destinada a consumidores, no a ciudadanos, embellecida por el marketing digital. Es una cuestión no tanto de identidad como de identificación de los distintos públicos con los productos que les marcarán como si de un rebaño se tratase.

2. Los prejuicios GAFAM. Se les atribuye de modo falsario a los NO-GAFAM problemas de inestabilidad, poca usabilidad y difícil manejo o inadaptabilidad en entornos profesionales. ¿Por qué comprar o piratear el paquete de Office de Microsoft y no utilizar simplemente LibreOffice? ¿Por qué se ha generalizado el uso de Macs de Apple con su paquete de aplicaciones para el diseño profesional? ¿Acaso no es posible generar contenidos de la misma o mayor calidad con herramientas libres, como Inkscape o GIMP? ¿Por qué no utilizar un motor de búsqueda que respeta la privacidad como DuckDuckGo en lugar de Google? ¿De dónde proviene la aversión a utilizar sistemas operativos como Debian o Mint? ¿Son en verdad difíciles de utilizar? ¿De peor rendimiento que Windows?

3. La inercia de los hábitos. A medio camino entre el conformismo y la pereza, los ciudadanos sencillamente se dejan llevar. Habiendo crecido en un mundo en el que los sistemas operativos de nuestros dispositivos pertenecen a las GAFAM, las aplicaciones GAFAM son hegemónicas así como las plataformas GAFAM de social media, comenzar a utilizar otras tecnologías libres supone en cierto modo un acto subversivo, una especie de aislamiento frente a las corrientes dominantes. Para hacerse visible en las redes, por ejemplo, hay que sumarse a la corriente mayoritaria y servirse de las plataformas GAFAM.

4. Falta de cultura digital. La llamada alfabetización digital no acaba de centrarse en la superación de los modelos privativos de herramientas digitales. Se entiende que debemos pasar años aprendiendo a leer y escribir, pero no ocurre otro tanto con las culturas digitales, que se basan cada vez más en la lógica del menor esfuerzo -y mayor dependencia de las corporaciones user-friendly. Es el triunfo de la fast-tech, el equivalente digital a la fast food, frente a los largos aprendizajes que dotan a los ciudadanos de verdaderos saber-hacer tecnológicos. Desde la escuela a la universidad, prima el uso generalizado de las GAFAM por lo que no se enseña a utilizar herramientas alternativas

5. Asunción del neoliberalismo digital en el terreno político. No solo en el caso de partidos políticos y movimientos de corte conservador o pseudo-progresistas. También en el caso de organizaciones abiertamente progresistas, la presencia de debate sobre las GAFAM es mínima cuando no inexistente. Tampoco en los medios de comunicación se ha planteado que sea un problema para debatir en el espacio público. Ello a pesar de las evidencias de prácticas monopolísticas, además de las argucias fiscales que no parecen tener el suficiente eco en la agenda mediática.

(1) Véase la plataforma de aplicaciones libres en https://framasoft.org/en/

(2) Para una crítica de las GAFAM, https://gafam.laquadrature.net/

Revolución tecnológica y guerra de redes


Los golpes blandos, la manipulación informativa y la guerra jurídica (law-fare) son instrumentos de una estrategia militar definida como soft-power.
El soft-power es la estrategia central de la net-war, o guerra de redes, definida así por la RAND Corporation, una usina de ideas de las fuerzas armadas norteamericanas.

Este tipo de guerra, cuando incorpora elementos de la estrategia de hard-power, es decir, cuando necesita del uso de los instrumentosmilitares, de seguridad o paramilitares, se convierte en guerra de enjambre (swarming).

La guerra de redes se basa en la estructuración de unidades de combate autónomas y diseminadas que se dedican al ataque hacia un objetivo común. Esas unidades están coordinadas para golpear desde múltiples direcciones y dimensiones, con el objetivo de destrozar la voluntad de lucha, la unidad y la cohesión del enemigo.

En la guerra de redes tienden a desaparecer las fronteras entre la guerra y la paz, y cada mente humana se convierte en un campo de batalla.

Probablemente el intento de magnicidio al presidente venezolano Nicolás Maduro sea la señal más clara del advenimiento de un momento político-militar (“en redes”) para toda la región. El ataque con drones de última generación “DJI M600”, la posterior relativización mediática del hecho, y el dejo en el olvido luegode una catarata de noticias malintencionadas, señala la aplicación más desbastadora de este nuevo tipo de guerra sobre los pueblos latinoamericanos.

Esta forma de concebir la guerra surge a partir de la consolidación de la cuarta revolución industrial, que se desataa partir de la implementación generalizada de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC´s) en todos los ámbitos de la vida social.

El materialismo histórico nos indica que los cambios en las fuerzas productivas traen aparejados cambios en las relaciones sociales de producción y, estas últimas, tienen una vinculación dialéctica con la forma de organización de la política.

Así como la sociedad de la “fábrica de gran industria” fundamenta la potencia de los grandes sindicatos y de los partidos policlasistas, la configuración en red del capitalismo contemporáneo trae emparentada una serie de modificaciones sustanciales en la organización de lo social, lo político y lo militar.

En sus Cuadernos de la cárcel, Antonio Gramsci planteó una de sus tesis más relevantes, que refería al famoso “paso de la guerra de movimiento (y del ataque frontal) a la guerra de posición también en el campo político”.

En pleno siglo XXI, con la revolución tecnológica estructurando una nueva fase del sistema capitalista, debemos animarnos a estudiar, entonces, el paso de la guerra de posiciones a la guerra de redes, también en el campo de la política.

Podríamos afirmar que, así como el “asalto al palacio de invierno” quedó superado en la sociedad del capitalismo industrial de posguerra, la “ocupación de las posiciones y trincheras” podría estar quedando en la obsolescencia en este siglo XXI.

Es que sobre la base de la “revolución de las TIC´s” se está expandiendo una nueva superestructura social alejada de las formas verticales y jerárquicas que caracterizaban a la era industrial. Se configura, ante nuestros ojos, una sociedad organizada en red.

Esta “nueva” forma de organización social no es neutral ni pública: dentro de la concentrada y centralizada red financiera han impuesto su dominación las “Big Five” del sector tecnológico.

Como bien indica Florencia Paz Landeira para un artículo de la Revista argentina “MU”, “hace diez años, la lista de las cincos empresas más grandes del mundo, según la capitalización del mercado, la integraban Microsoft, Exxon Mobil, General Electric, Citigroup y Shell Oil. De esas, solo persiste Microsoft. Las otras cuatro fueron reemplazadas por Apple, Alphabet (empresa matriz de Google), Amazon y Facebook”.Por su parte, la cubana Rosa Miriam Elizalde señala que sólo “solo hay 16 países con un PIB igual o superior al valor del mercado actual de Apple”.

La red del capital financiero transnacional empuja el desarrollo de una “democracia global de mercado”, con las grandes tecnológicas convertidas en “megaintermediarios” corporativos de una ciudadanía soñada sin causas, sin patria y sin bandera.

En las redes de internet no sólo se edifica una nueva forma de relacionamiento entre las personas, sino que, además, en estas también se prefigura el vínculo entre los individuos y la realidad que viven. En otras palabras, la “revolución de las TIC’s” está imponiendo un cambio en el “cómo piensa” y en el “qué hace” de las clases sociales subalternas.

En ese sentido, las personas son organizadas y vigiladas en el territorio virtual a partir de lo que podríamos denominar “tribus”, es decir, comunidades homogéneas de intereses.

Cataratas de información falsa –o “fakenews”- son arrojadas al territorio virtual, donde no importa su correlato con la realidad, sino el cómo reacciona cada una de estas tribus.

Para ello, se utiliza una estrategia de marketing llamada “storytelling” (contar historias). En esta estrategia comunicacional, ningún contenido está completo. Es un cuento que presentan de forma muy simple pero segmentado, por ejemplo “luchar contra la dictadura te hace un héroe”, y luego otro pequeño relato que afirma “Maduro es un dictador”. Se van generando múltiples mensajes, articulados sólo en los inconscientes de las personas, para imponer un “sentido común” milimétricamente construido.

La utilización del Big Data permite la clasificación de los perfiles de cada persona, con sus diferentes preferencias e intereses, para que la “historia contada” penetre más allá de la posición política e ideológica que cada individuo afirma sostener.

En las guerras de redes, las elites económicas (y políticas), en más de una oportunidad, conducen a los individuos desde lo virtual a lo real, poniéndolos en disposición de librar una lucha callejera (actos, movilizaciones, guarimbas).

Cuál línea de infantería, los individuos son actores de una guerra donde no sólo no conocen sus motivaciones (casus belli), sino que ni siquiera son capaces de reconocer a su propia oficialidad: los thinktanks articulados dentro de la red financiera, ubicados detrás de los gobiernos de las derechas, de las corporaciones mediáticas, y de la vigilancia y el control estratégico de las redes de internet. Sobre esto último, resultan esclarecedoras las denuncias de intervención electoral que pesan sobre “Cambridge Analytica”–incluida Argentina en 2015-.

Pero las calles no son sencillas de manejar. Siempre han sido el territorio donde las clases subalternas expresan sus niveles de organización, autoconciencia y homogeneidad en relación a lo que acontece. Sin esto, los pueblos no pueden proyectar la construcción de la organización social y política que permitatransitar un cambio en las estructuras sociales, esas que hoy dividen entre explotadores y explotados.

Necesitamos, entonces, potenciar la red de lo popular, para conformar y potenciar una fuerza social con una iniciativa política asentada en un programa de clase.Conectar en lo virtual y desplegar en lo social, generando una mayor capacidad de influencia para intervenir con éxito en el proceso de desarrollo del conjunto de las luchas sociales y políticas de nuestro continente.

Se torna imprescindible la reflexión y el debate sobre esta “guerra de redes”. Los pueblos debemos romper la manipulación sobre nuestras subjetividades y seguir construyendo el destino de nuestra propia emancipación.

Matías Caciabue: Licenciado en Ciencia Política (UNRC), estudiante de la Especialización en Pensamiento Nacional y Latinoamericano (UNLa), redactor-investigador argentino del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la ). Artículo elaborado en colaboración con la revista La Correo ( www.lacorreo.com ). 

La estafa de las revistas científicas se acerca a su fin


George Monbiot

Nunca subestimen el poder de una persona decidida. Primero fue Edward Snowden, con el sistema de seguridad estatal; luego la periodista británica Carole Cadwalladr, con sus investigaciones sobre el Big Data y Facebook; y ahora Alexandra Elbakyan, la joven científica kazaja que ha puesto patas arriba a una industria devenida en multimillonaria gracias a las barreras de pago para el conocimiento.

Sci-Hub, el rastreador web que Elbakyan fundó en 2011 para publicar artículos de acceso restringido, ha hecho más que ningún gobierno para enfrentar una de las mayores estafas de la era moderna: la que convierte en beneficios privados las investigaciones públicas que nos pertenecen a todos.

Todas las personas deberían tener la libertad de aprender y el conocimiento debería ser difundido de la forma más amplia posible. A nadie se le ocurriría decir que está en desacuerdo con estas afirmaciones. Sin embargo, los gobiernos y las universidades han permitido que las grandes editoriales académicas nieguen esos derechos. Tal vez la edición académica parezca un asunto oscuro y antiguo, pero su modelo de negocio está entre los más despiadados y rentables de todos.

El famoso timador Robert Maxwell fue uno de sus pioneros. Cuando vio que los científicos necesitaban estar informados sobre todos los desarrollos significativos que se dieran en su campo, entendió que las revistas que publicaban los artículos académicos con esos avances podían volverse monopólicas, cobrando tarifas exorbitantes por la transmisión del conocimiento. A su hallazgo lo llamó la "máquina de financiación perpetua".

Maxwell también se dio cuenta que podía apropiarse del trabajo y los recursos de otras personas a cambio de nada. Los gobiernos financiaban la investigación que Pergamon, su compañía, publicaba; y los científicos escribían, revisaban y editaban las revistas sin cobrar. Su modelo de negocio se basaba en poner una barrera a los recursos públicos y de todos. O para usar el término técnico, un robo a plena luz del día.

Cuando sus otros emprendimientos empezaron a tener problemas, Maxwell vendió Pergamon al gigante editorial holandés Elsevier. Como todos sus grandes rivales, Elsevier ha mantenido hasta la fecha el modelo de negocio, con beneficios que siguen siendo espectaculares.

Cinco empresas publican la mitad de toda la investigación que se hace en el mundo: Reed Elsevier, Springer, Taylor & Francis, Wiley-Blackwell y la American Chemical Society. Para tener acceso a sus paquetes de revistas, las bibliotecas desembolsan fortunas. A los que no pertenecen al sistema universitario se les exige un pago de 20, 30 y a veces hasta 50 dólares por la lectura de un solo artículo.

Aunque las revistas de acceso abierto han crecido mucho, los investigadores siguen necesitando los artículos de pago de las revistas comerciales. A muchos no les queda otra alternativa que publicar sus investigaciones con estas empresas porque las personas que financian, recompensan o promocionan su trabajo los evalúan por el alcance de las revistas en las que se leen sus papers. Toda una estafa sobre la que ningún ministro de Ciencia ha dicho una sola palabra.

Este año me diagnosticaron cáncer y tuve que elegir entre varios tratamientos alternativos. Antes de tomar una decisión quise documentarme. Es decir, leer artículos científicos. De no ser por el material pirateado que encontré en Sci-Hub, habría tenido que gastar miles de libras. Pero igual que la mayoría de la gente, no tengo ese dinero, así que me habría dado por vencido antes de adquirir la información necesaria. Solo puedo especular con lo que habría ocurrido de no tener acceso a esos papers que influyeron en mi decisión, pero es posible que Elbakyan, a la que no conozco, me haya salvado la vida.

Como muchos científicos de países con programas de investigación poco dotados, Elbakyan se dio cuenta de que no podría terminar su investigación en neurociencia sin artículos pirateados. Indignada por la barrera en los conocimientos que levantaban las revistas, utilizó sus habilidades como hacker para compartir los papers con la comunidad. Sci-Hub permite el acceso libre a 70 millones depapers que, de otra manera, estarían bloqueados detrás de las barreras de pago.

En el año 2015, la demandó Elsevier y ganó 15 millones de dólares por los daños y perjuicios causados con la infracción de los derechos de autor. En 2017, y por una demanda de la American Chemical Society, le pusieron una multa de 4,8 millones de dólares.

Los dos fueron casos civiles, relativos a asuntos civiles. Los tribunales estadounidenses consideran que las acciones de Elbakyan constituyen una violación a los derechos de autor y un robo de información, pero para mí su trabajo es una forma de devolver al dominio público cosas que nos pertenecen y por las que hemos pagado.

En la gran mayoría de los casos, las investigaciones denunciadas como pirateadas han sido pagadas por los contribuyentes. La mayor parte del trabajo de redacción, revisión y edición se desarrolla en universidades y con fondos estatales. Pero este bien público es capturado, empaquetado y vendido de nuevo a los contribuyentes por unas tarifas desproporcionadas.

Las bibliotecas públicas son las que más pagan por ellos. Los contribuyentes desembolsan dos veces: primero para financiar la investigación y luego para leer el trabajo que han patrocinado. Tal vez haya justificaciones legales para esta práctica. Justificaciones éticas no hay ninguna.

Alexandra Elbakyan vive ocultándose. Lejos de la jurisdicción de los tribunales estadounidenses, va cambiando de dominio a Sci-Hub a medida que hacen caer la página.

No es la única persona que ha desafiado a las grandes editoriales. La Biblioteca Pública de Ciencia ( Public Library of Science) fue fundada por investigadores que se oponían a la forma en que la industria impide el acceso público al conocimiento. También protestaban por la lentitud, la torpeza y la antigüedad de un proceso de publicación que frena la investigación científica. Han demostrado que no hace falta pagar para tener revistas excelentes, con defensores como Stevan Harnad, Björn Brembs, Peter Suber y Michael Eisen cambiando la percepción del público sobre el tema.

Aaron Swartz, el brillante innovador de Internet, intentó compartir en el dominio público 5 millones de artículos científicos. Se quitó la vida cuando se vio ante la posibilidad de pasar décadas encerrado en una prisión federal estadounidense por aquel acto desinteresado.

Las bibliotecas ahora se sienten capaces de enfrentarse a las grandes editoriales. Pueden negarse a renovar los contratos porque saben que sus usuarios tienen alternativas para evitar la barrera de pago. Ahora que el sistema comienza a chirriar, los organismos de financiación estatal encuentran por fin el valor de hacer lo que deberían haber hecho hace décadas: exigir la democratización del conocimiento.

Un consorcio europeo de estos organismos (entre ellos, las principales agencias de investigación del Reino Unido, Francia, los Países Bajos e Italia) publicó la semana pasada su Plan S. A partir de 2020, insisten, la investigación que ya haya sido pagada con impuestos dejará de estar bloqueada. Todos los investigadores que se financien con estos organismos deberán publicar su trabajo exclusivamente en revistas de acceso libre.

Las editoriales están enfurecidas. Springer Nature ha argumentado que el plan "podría socavar todo el sistema de publicación de investigaciones". Sí, esa es la idea. Los editores de la serie Science sostienen que "interrumpiría las comunicaciones académicas, perjudicaría a los investigadores y tendría un efecto negativo sobre la libertad académica". "Si crees que la información no debería costar nada, usa Wikipedia", dice Elsevier recordándonos, sin darse cuenta, lo que ocurrió con las enciclopedias comerciales.

El Plan S no es perfecto, pero debería ser el principio del fin del escandaloso legado de Maxwell. Mientras tanto, y como una cuestión de principios, no pagué ni un céntimo por leer un artículo académico. La elección ética es leer el material robado que publica Sci-Hub.

Traducido por Francisco de Zárate

Publicado originalmente en El Diario.es 16/09/2018

https://www.eldiario.es/theguardian/estafa-revistas-cientificas-acerca-fin_0_814368712.html 


Julian Assange ya no es editor en jefe de WikiLeaks

En los últimos años WikiLeaks se ha convertido en un referente histórico para la filtración de información incómoda para los políticos y de importancia para los ciudadanos.

Aunque tampoco se ha visto exenta de escándalos. Y en medio de todo siempre se encontró Julian Assange; pero ahora se ha cerrado un ciclo con él.

A través de una publicación en la cuenta oficial en Twitter de WikiLeaks se ha anunciado que Assange ya no será más su Editor en Jefe:


Debido a las circunstancias extraordinarias en las que Julian Assange, el fundador de WikiLeaks, estuvo incomunicado (…) durante seis meses mientras estuvo detenido arbitrariamente en la embajada ecuatoriana, el Sr. Assange nombró a Kristinn Hrafnsson Editora en Jefe de WikiLeaks.

Es lo que reza el comunicado. Haciendo alusión a la situación compleja en la que Assange se ha encontrado últimamente con sus protectores.

Este cambio es algo que se veía venir. Desde marzo de 2018 Assange no tiene acceso a internet. Así es difícil hacer su trabajo.

Pero tal vez el punto más crítico, y no mencionado en el comunicado; es que la embajada de Ecuador estaría a punto de negociar la salida de Julian de su edificio.

Todo esto como parte de un supuesto acuerdo de cooperación con las autoridades británicas.

Fuente: https://www.fayerwayer.com/2018/09/julian-assange-editor-wikileaks/

miércoles, 29 de agosto de 2018

El 68 y la contrahistoria


Se cumplirán cincuenta años de la matanza del dos de octubre de 1968 en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco, su significado y transcendencia siguen siendo puestos en juicio, aún hay quienes se preguntan qué fue lo que ocurrió y por qué el gobierno mexicano actuó de forma violenta e irracional. A pesar de que año con año se realizan actividades, manifestaciones y se publican diversas opiniones, e incluso, se revelan nuevos datos, aún pesa sobre esos hechos un manto de impunidad que cubre la verdad de lo acontecido. 
La escritura de la historia suele tener sello e intención de quien se erige vencedor, las versiones de lo acontecido están estructuradas para reforzar ese posicionamiento, los vencedores escriben para sí mismos y para extender su hegemonía ideológica al resto de la población. Esto ocurre con toda la historia oficial; versión de arriba impuesta a los de abajo. Sin importar el paso del tiempo, aún la enseñanza en las escuelas del país continúan negando o tergiversando los hechos, el 68 tiene encima ese manto impune de la historia del vencedor que nubla la comprensión de lo acontecido.

Podría pensarse una exageración lo arriba expuesto, pero con un ejercicio de análisis del conocimiento que la población general tiene sobre el 68, se demostraría que no es una exageración, sino que incluso, la aseveración queda por demás somera. Tan sólo ese hecho justifica que año con año se organicen actividades que buscan concientizar sobre la importancia y trascendencia del 68. Pero es necesario reconocer que en muchos sentidos no se ha logrado romper con el cerco informativo que el poder persiste en imponer, quedando en entredicho, la propia lógica sistémica que dio lugar a que el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz tomara la decisión de asesinar a cientos de mexicanos con el fin de conservar el statu quo y mantener los intereses de la clase en el poder. La historia oficial busca que lo sucedido en Tlatelolco se mire como un hecho aislado, siendo en realidad, la expresión álgida de la violencia que el capitalismo impone a nuestra realidad, llegando a nuestros días con casos como el de Ayotzinapa.

Los mismos hechos de la tarde-noche del 2 de octubre han cubierto el significado de todo el movimiento del 68, quedando por encima de sus orígenes, demandas y logros, el velo trágico de la matanza, la ponderación por la justicia de una forma u otra, ha contribuido también, a dejar de lado las aportaciones para la vida social, política, económica y cultural que se realizaron los meses de protesta y resistencia en México, en marcados en la gran revolución cultural que se vivió en el mundo en ese año iniciada en París. La nostalgia histórica es un condicionante para las interpretaciones que con el tiempo ha jugado un importante papel a favor de la historia oficial. Esto es algo que se debe reconocer si queremos superar la historia de los vencedores y revelar la historia de los oprimidos.

La contrahistoria es el desenmascarar la forma en que se ha ocultado el rostro de los hechos y sucesos históricos, pero sobre todo, es el reconocimiento de los sujetos sociales que han sido expulsados por la historia oficial del acontecer social. La historia tradicional justifica la dominación, es usada para mantener el control ideológico de la población y negar toda posibilidad de interpretación crítica de los sucesos históricos y presentes, es en suma, una especie de droga que adormece conciencias e implanta el desanimo entre quienes padecemos en la realidad las flagelaciones a las que el sistema nos condena. La contrahistoria es la respuesta a esa dominación, es el ejercicio de la crítica a través del tiempo para ir reconstruyendo y explicando las razones del hoy, en servicio de los expulsados de los libros de texto y los almanaques oficiales. La contrahistoria es la confrontación con la tradición histórica y con los historiadores que defienden al sistema mediante la falsa erudición aplaudida por el sistema.

El movimiento del 68 fue una crítica aguda al sistema o a los sistemas de la época, cuya transcendencia sigue revelándose, fue una ruptura con el poder y sus maneras de representación, fue la generación de la conciencia por medio de la relevación de lo oculto. El 68 marcó el camino para la revolución cultural que se comenzaría a vivir en su seno, y que hoy se observa en cada una de las demandas en materia de reivindicación social. El movimiento del 68 necesita la alternativa abierta por la contrahistoria que otorga la posibilidad de dar su lugar a cada uno de los protagonistas desterrados del mapa descrito desde el poder, para que su espíritu se revele en toda su dimensión. La contrahistoria es el ejerció de ruptura de las cadenas que aprisionan el pensamiento.



Cristóbal León Campos, Miembro del Colectivo Disyuntivas

Ningún universitario, politécnico (activo o jubilado) puede obtener salario mayor al del presidente


1. Quien haya estudiado más allá de la secundaria –de acuerdo a la situación de la escolaridad histórica en México- es un privilegiado. Hasta hace poco más de la mitad de los niños que ingresaban a la primaria, no la terminaban; hoy sucede lo mismo con la secundaria. Según el diario el Universal “En México sólo el 22 % de las personas entre 25 y 64 años había cursado la educación superior hasta 2016. México continúa en los primeros lugares de la OCDE por la cantidad de jóvenes que no estudian ni trabajan”. Aunque seamos algunos hijos de pobres, representando la excepción, somos los privilegiados en el sistema educativo; más quienes han alcanzado la cima en trabajo y salario del sistema universitario.
2. Ahora que el presidente electo López Obrador ha visitado la ANUIES, saludado a todos sus rectores y dirigido palabras sobre lo más importante: el presupuesto universitario, AMLO debe saber que allí hay muchísimo por donde cortar y ahorrar. Fui profesor universitario desde 1972 a 2002 en la UNAM, UPN, AUDY; mi jubilación y pensión es la quinta parte del salario tope de AMLO, nada de más. Los Rectores o Directores cobran más de 150 mil pesos al mes más otras entradas en negocios anteriores; muchos profesores e investigadores se encuentran en esos niveles y mismas condiciones de ingresos porque se han movido inteligentemente dentro de la burocracia; cuando han logrado lo máximo en ingresos han tomado el camino de la jubilación.

3. La batalla de AMLO repitiendo “primero los pobres” va a requerir de mucho, muchísimo presupuesto. No pueden seguir existiendo salarios de magistrados, de órganos electorales, de universitarios, de jefes militares (sean activos o jubilados), que son un insulto a la población de salario de 98 pesos (cinco dólares) diarios. Cierto, como preguntan por aquí, no se ha visto en los proyectos el pago de Impuestos de las más poderosas empresas (que nunca han pagado o que pagan en especie). ¿Cuántas plazas de trabajo para ninis, presos excarcelados, migrantes de regreso, desempleados, abrirán los Slim, Azcárraga, Salinas, Claudio X, Arango, Larrea, Bailleres, catalogados entre los 100 hombres más ricos de México y el mundo?

4. Si López Obrador y su equipo buscan aminorar la delincuencia quizá lo primero que hay que hacer es aumentar el ingreso mínimo de los trabajadores. Si dicen los empresarios que “ya nadie gana el mínimo de 98 pesos porque todos ganan tres salarios mínimos”, pues simplemente se debe formalizar un salario mínimo de 300 pesos diarios. Si esto sucediera y se obligara a los ricos a crear de inmediato dos millones de empleos, hasta el círculo de la economía (de producción-circulación-consumo) se cumpliría para alegría de los mexicanos. Pienso que un aumento del salario a este nivel, más otras pequeñas medidas, eliminaría mucho la inseguridad. Para ello hay que presionar a los monopolizadores del dinero para dejar de atesorarlo para invertirlo.

5. Leí ayer que se pensaba poner a la educación superior como obligatoria. No sé si es un simple objetivo a alcanzar entre 50 años, si es una demanda histórica o resulta lo mismo que demandar la primaria o la secundaria como obligatorias. Todavía un alto porcentaje de niños no concluye la primaria, un altísimo porcentaje no llega a la secundaria o no la concluye, a la preparatoria no llega ni el 20 por ciento y los que terminan una licenciatura es un porcentaje vergonzoso para un México con un capitalismo y una urbanización muy grande. ¿Recuerdan que el presidente Salinas hace 30 años gritó en medio de “dianas”, alegremente, que México ya era del primer mundo? ¿Quieren mantenernos medio atolondrados los gobernantes?



Blog del autor: http://pedroecheverriav.wordpress.com

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